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Leyendas de la CDMX que te estremecerán

27 de octubre, 2017
Porque no todo es la Llorona

Sin duda alguna, las calles y lugares de la CDMX se prestan para armar una película de terror ideal, en cada esquina o departamento seguramente has escuchado que hay un fantasma, una niña o que antes era un cementerio, y es que los mexicanos amamos contar historias. Te compartimos 3 leyendas sobre algunos lugares de la CDMX, porque no todo es la Llorona:

Antiguo Convento de la Concepción

Ubicación:  Belisario Domínguez y República de Brasil, Centro Histórico.

El conjunto original estuvo formado por varios edificios, el noviciado, el edificio principal del convento y el templo. De acuerdo a la leyenda, en la colonia, existió una mujer llamada Doña María Gil, que estaba perdidamente enamorada de Don Urrutia.

A su relación se oponían los dos hermanos de la joven y un día decidieron ofrecerle una fuerte cantidad de dinero al pretendiente de su hermana para que dejara la ciudad y se olvidara de ella. Cuando él se fue a Veracruz, ella ingresó al convento; pero no soportó el sufrimiento y se ahorcó de un árbol de duraznos.

La casa de la Tía Toña

Ubicación: 3era sección del Bosque de Chapultepec

Se ha popularizado debido a una leyenda urbana en donde se asegura que ahí aún habita una mujer que se enfurece cuando es visitada por curiosos. Cuando se enoja ocurren varias cosas inexplicables en el lugar: ruidos de cosas que caen, una silueta aparece en las ventanas y se siente la presencia de alguien.

La leyenda cuenta que la “Tía Toña” era una mujer solitaria y con dinero. En medio de esta soledad decidió darle cobijo en su casa a niños de la calle, proporcionándoles techo, ropa y comida. A pesar esta acción, los jóvenes le hicieron la vida imposible, motivo por el que un día comenzó a a matarlos a  golpes y luego arrojó sus cuerpos a un río. Cuando la culpa la alcanzó, se encerró en su habitación y nunca volvió a salir.

Viejo Hospital Juárez

Ubicación: Jesús María y Fray Servando, Centro Histórico.

Este lugar es conocido por recibir la visita de “La Planchada”, una enfermera de apariencia inofensiva cuya risa es calificada de “siniestra” por las personas que se han topado con esta manifestación.

El nombre lo obtuvo por su atuendo colonial, el cual luce perfectamente planchado y amildonado. De acuerdo a relatos urbanos, la mujer se enamoró perdidamente de un médico, pero el cariño no era recíproco, y se eneteró cuando descubrió que el médico salía con otra mujer. Jamás se recuperó de la desilusión amorosa.

 

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